¿Dónde estamos?

Argentina está situada en el Cono Sur de Sudamérica, limita al norte con Bolivia, Paraguay y Brasil; al este con Brasil, Uruguay y el océano Atlántico; al sur con Chile y el océano Atlántico, y al oeste con Chile. El país ocupa la mayor parte de la porción meridional del continente sudamericano y tiene una forma aproximadamente triangular, con la base en el norte y el vértice en cabo Vírgenes, el punto suroriental más extremo del continente sudamericano. De norte a sur, Argentina tiene una longitud aproximada de 3.300 km, con una anchura máxima de unos 1.385 kilómetros.
Argentina engloba parte del territorio de Tierra del Fuego, que comprende la mitad oriental de la Isla Grande y una serie de islas adyacentes situadas al este, entre ellas la isla de los Estados. El país tiene una superficie de 2.780.400 km² contando las islas Malvinas, otras islas dispersas por el Atlántico sur y una parte de la Antártida. La costa argentina tiene 4.989 km de longitud. La capital y mayor ciudad es Buenos Aires

PAPA FRANCISCO

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El ambiente - un editorial del Dr. Luis Amado en La Voz de Villa Tranquila


Escribió el Dr. Luis Amado en el editorial del número 2 de "La voz de Villa Traquila" (marzo de 1961):

"En muchas oportunidades habrá oído el lector, que en los corrillos se comenta que en Ensenada no alcanzan a prosperar en la medida deseada, las iniciativas que surgen de carácter cultural, social, edilicio o deportivo, muchas de las cuales mueren antes de tomar una forma concreta, mientras que las que logran cristalizarse se debaten en un estado anémico tal, que desmoralizan a los encargados de sostenerlas en pie y suministrarles el oxígeno necesario para no apagar el pequeño soplo de vida que en ellas queda.

Lo primero que se suele responder en estos casos, es que el mal reside en la falta de  apoyo que la población presta a esas iniciativas.

No está por cierto desacertado el que así opina, pero en verdad que no toda la gravedad del asunto reside ahí.

Y vamos al grano. Quienes deseen hacer triunfar una iniciativa de cualquier orden, tienen además otros enemigos contra los cuales deberán luchar: en primer término, la apatía vecinal, y en segundo y más grave, el elemento 'derrotista', el 'malintencionado' que, como yerba mala, en todas partes crece.

El primero es fácil combatirlo, a fuerza de constancia, tesón y buena intención; pero enemigo más imbatible resultan los segundos, por la forma rastrera y baja en que operan. Alguien dijo, y con razón, que más iniciativas mueren a causa de la obra de los 'derrotistas', de los 'malintencionados', que por cualquier otro motivo.

Son un verdadero mal social, y su misión consiste en desbaratar la labor buena de los demás, ya sea creando un mal ambiente como haciendo una oposición malévola, agravándose este mal cuando el individuo o los individuos tienen la responsabilidad de la función pública.

Así que más que la falta del apoyo vecinal, menester es cuidarse del más grande y solapado enemigo: los 'derrotistas, los 'malitencionados' aludidos.

El pueblo no puede negarse a una buena iniciativa que directa o indirectamente ha de favorecerlo, pero cuando los 'derrotistas', los 'malintencionados' comienzan a infiltrarse en él entonces las cosas cambian, y de ahí que todo fracaso se le achaque a la apatía, sin que nadie entre a analizar la verdadera causa de su actitud negativa."

Fuente: "Revista Villa Tranquila"